MADRID.- El tópico del 'gordito'
feliz se viene abajo. Un estudio epidemiológico sobre la influencia
de la obesidad en los trastornos mentales indica que un cuarto de
las personas con exceso de peso padecen problemas de ansiedad o
depresión.
Los resultados se basan en los
datos de 9.125 entrevistas a sujetos adultos entre 2001 y 2003.
Entre los participantes, 2.330 tenían un índice de masa corporal
mayor de 30 y por lo tanto, obesos. Tras analizar los datos, los
científicos observaron que entre las personas obesas, tanto hombres
como mujeres, había mucha más prevalencia de trastornos de ansiedad.
El trabajo, publicado por la
revista
'Archives of General Psychiatry', señala que la relación es
especialmente marcada entre los estadounidenses caucásicos, con una
buena educación y altos ingresos. En estos casos el riesgo de
depresión asociado a la obesidad aumentaba hasta un 44%.
Otros estudios previos han señalado
la relación entre la obesidad y la depresión, pero éste es el más
representativo. A pesar de ello, el trabajo no ha podido
matizar si la obesidad conducía a la depresión o viceversa.
"Comprender la conexión entre obesidad y depresión es un tema
importante de salud pública ya que las dos condiciones son tan
comunes y tienen un impacto muy significativo en el sistema
sanitario", explica el doctor
Greg Simon, el director del trabajo realizado por el Group
Health Center.
El estudio se realizó sobre
población estadounidense. Cerca de un 20% de los americanos son
diagnosticados de depresión alguna vez en su vida . En este país la
incidencia de sobrepeso y obesidad ha aumentado de manera
espectacular hasta merecer el calificativo de epidemia. Las últimas
cifras lo confirman: un 64,5% de los adultos estadounidenses son
obesos o padecen sobrepeso y los expertos estiman que alcanzarán el
73% en 2008.
Simón señala que los americanos
tienen un 30% de posibilidades de padecer obesidad y los resultados
de su estudio indican que cuando una persona está deprimida las
posibilidades de volverse obeso aumentan hasta el 40%.
En los grupos con más incidencia de
exceso de peso (no blancos y con una educación pobre), la depresión
en los obesos era menor en comparación con los grupos donde la
obesidad era menos usual. En estos últimos los obesos caían en una
depresión con mucha más facilidad.
Es probable que la limitación de
movimiento que provoca la obesidad favorezca la depresión, aunque
una de las explicaciones más factibles es el estigma.
"Quizá en los grupos donde la obesidad está menos normalizada
socialmente, está menos aceptada [provoca más rechazo social]
y por eso aumentan las depresiones", sugiere Simón. "En cambio, en
los grupos donde la obesidad está menos estigmatizada, ésta no
parece ser tan depresiva".
En España uno de cada dos adultos
padece exceso de peso y la situación puede llegar a ser similar a la
estadounidense si seguimos adoptando sus hábitos dietéticos. Por
eso, el Ministerio de Sanidad y Consumo puso en marcha en febrero
del año pasado la
estrategia NAOS, para combatir la obesidad.