Una dieta para cuidar su
corazón
- La Asociación Americana del Corazón
lanza nuevos consejos para prevenir las cardiopatías
MADRID.- El estilo de vida y la
dieta son imprescindibles para la salud cardiovascular, según las
nuevas recomendaciones de la Asociación Americana del Corazón (AHA,
sus siglas en inglés). Estos consejos actualizan las guías médicas
ofrecidas en 2000 e intentan ofrecer información más comprensible a
toda la población para frenar una epidemia de grandes dimensiones:
el sobrepeso y la obesidad.
A grandes rasgos, se trata de insistir en lo
que muchas investigaciones han mostrado: la dieta rica en
grasas, alta en calorías y unida al sedentarismo son una bomba de
relojería para el corazón y las arterias. En esta ocasión
los expertos estadounidenses quieren lanzar mensajes claros y
sencillos para que toda la población pueda adaptar las
recomendaciones dentro de sus gustos, siempre que sea sano y
posible.
Más que hablar de dieta, centran la atención
en el estilo de vida, para prevenir la obesidad y por tanto los
trastornos cardiovasculares. En principio se trata de mantener un
índice de masa corporal (relación entre peso y altura) entre 18,5 y
24,9 kg/m2. Sus recomendaciones, publicadas en la revista
'Circulation',
se dirigen a toda la población.
Estos son los consejos sanos para lograr
los objetivos:
- Llevar una vida activa:
todos los adultos deberían acumular 30 o más minutos de actividad
física la mayoría de los días de la semana. Si se pretende perder
peso o mantener la disminución de peso, se debe practicar al menos
60 minutos de ejercicio casi todos los días.
- Evitar el consumo o la exposición al
tabaco: fumar está relacionado
tanto con el cáncer como con otros trastornos cardiovasculares.
- Mantener una tensión arterial
normal, por debajo de 120/80 mm/Hg: los niveles
tensionales pueden modificarse con la dieta, la actividad
física, los tóxicos y los factores psicosociales. Bajar la ingesta
de sal (ideal por debajo de 1,5g/día), aumentar el consumo de
potasio, reducir las calorías y consumir alcohol de forma moderada
pueden contribuir a mantener la tensión 'a raya'.
- Consumir una dieta rica en
verduras y frutas: la guía recomienda sobre todo los
alimentos de este tipo fuertemente coloreados (espinacas,
zanahorias, melocotones o fresas) ya que suelen tener un contenido
mayor de micronutrientes que otras verduras o frutas. Por otro
lado, insisten en que un zumo no es equivalente a una fruta en
contenido de fibra ni en su capacidad saciante. También advierten
sobre la importancia de la preparación de estos alimentos para
preservar sus propiedades sin añadir excesivas calorías.
- Limitar la ingesta de grasas
trans y saturadas: las mayores fuentes de grasas
saturadas se encuentran en las de origen animal (carne roja y
leche de vaca). Las grasas trans están presentes
en alimentos fritos y preparados y en bollería. Las
recomendaciones de la AHA van dirigidas a que diariamente la
ingesta de grasas saturadas esté por debajo del 7%, de las grasas
trans sea inferior al 1% y que el consumo de colesterol no llegue
a los 300 mg. Los alimentos con un mayor contenido de colesterol
son los huevos, la leche de vaca y la carne roja. La ingesta de
ácidos grasos trans y saturados está directamente relacionada con
niveles de colesterol LDL o 'malo'.
- Bebidas azucaradas y alcohol:
la principal razón para disminuir el consumo de bebidas azucaradas
es para poder controlar la ingesta total de calorías. Una
preferencia por estas bebidas se relaciona con un aumento de peso.
Por otro lado, la AHA recomienda no tomar más de dos vasos diarios
de alcohol en los hombres y uno en las mujeres. El alcohol también
es el origen de un suplemento adicional de calorías 'vacías'.
- Pescado y cereales integrales:
la fibra reduce modestamente los niveles de colesterol malo y
fomenta la saciedad al producir un vaciado lento del estómago. Por
este motivo, se recomienda que al menos la mitad de los cereales
sean integrales. El pescado azul, como el salmón, las sardinas o
el atún, tiene un alto contenido en ácidos grasos oleico y
linoleico, asociados con un menor riesgo coronario. Su consumo
puede desplazar la ingesta de otros alimentos ricos en grasas
saturadas y trans (malas para la salud), por lo que se aconseja
este tipo de pescado dos veces a la semana.
- Grupos especiales: cada
vez hay más obesidad entre los pequeños. Por este
motivo, se aconseja iniciar las recomendaciones de la AHA (una
dieta sana y actividad física) desde los primeros años de vida. En
cuanto a los ancianos, debido a la frecuencia con la que presentan
trastornos cardiovasculares, se les anima a llevar a cabo los
consejos establecidos en las guías y a que un médico les asesore
sobre qué tipo de nutrientes deben ingerir principalmente. Por
último, personas con enfermedades como el síndrome metabólico o
insuficiencia renal crónica deben seguir recomendaciones
específicas: las primeras una dieta muy baja en grasas y calorías
y un aumento de su actividad física para bajar su peso, y las
segundas, tomar muy poca sal junto con alimentos bajos en
proteínas, fósforo y potasio.
Finalmente, las recomendaciones de estos
expertos apuntan a que debemos ser conscientes de forma
individual del tipo de alimentos que consumimos, su aporte
de calorías y el tamaño de las raciones, que tiende a ser cada vez
más alto. Aunque algunas formas de vida no se pueden cambiar, como
cierto tipo de trabajos que conllevan pasar muchas horas sentados,
sí se puede modificar conductas posteriores como pasar menos horas
delante del televisor o de la pantalla del ordenador y dedicar más
horas a caminar o a practicar ejercicio. De esto dependerá que
nuestra salud cardiovascular sea mejor.
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