MADRID. El crecimiento de los problemas de salud que origina el
sobrepeso y la obesidad entre los españoles supone un gasto de
3.000 millones de euros anuales a la sanidad pública. Esta cifra
representa el 7% del gasto sanitario español, similar a la del
resto de los países desarrollados excepto Estados Unidos, donde
alcanza el 50%. Según la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económico, la obesidad es uno de los factores de riesgo
para la salud que tendrá mayor repercusión sobre el crecimiento
del gasto sanitario en los próximos años.
El deterioro para la salud que supone la obesidad y el sobrepeso,
unido al aumento de su prevalencia en niños y adolescentes, llevó
al Ministerio de Sanidad a impulsar hace un año un plan para
prevenirla. La Estrategia NAOS centrará ahora con más energía sus
actuaciones en la publicidad, el ejercicio físico y en la
importancia del desayuno. Uno de sus logros ha sido la firma de un
acuerdo con las panificadores para rebajar a razón de un gramo por
kilo de harina cada año el contenido de sal.
Anuncios de alimentos
Gracias a este convenio de autorregulación con las principales
industrias alimentarias se revisaron durante el último año 235
anuncios publicitarios que iban a ser emitidos en horario
infantil. De ellos, 43 hicieron cambios y a 21 se recomendó su no
emisión por vulnerar algunos de los puntos por los que el acuerdo
protege a los menores. La ministra de Sanidad, Elena Salgado,
mantuvo ayer que en el terreno de la publicidad se sigue haciendo
«mucho daño» a los hábitos alimenticios de las familias y de los
menores. Salgado cree que se debe ser más «ambicioso», porque
«muchos productos destinados a niños se anuncian fuera del horario
infantil, escapándose de la autorregulación».
Salgado cree que los resultados de la estrategia «no se van a ver
a corto plazo, pero hay que ser perseverantes. Los buenos hábitos
alimenticios deben empezar después de la lactancia». Uno de cada
dos adultos españoles presenta sobrepeso y el 14% de ellos es
obeso. En el caso de menores de entre 6 y 12 años, el 16% es
obeso, frente a un 5% de hace dos décadas. «Detrás de un niño
obeso hay, con mucha probabilidad, un adulto obeso y, en
consecuencia, un adulto enfermo», recalcó la ministra.