Siete de
cada diez escolares presenta un consumo excesivo de
embutidos, bollería industrial y chocolate,
mientras que el 57 por ciento presenta una ingesta
de leche inferior a la recomendada, según se
desprende de varias encuestas realizadas en colegios
del País Vasco cuyos datos ha recopilado en un
"Libro blanco sobre la alimentación
escolar" la doctora Esther Tellería Ormaetxea.
En este
sentido, la especialista señaló hoy a Europa Press
Televisión que en la edad escolar la leche resulta
"fundamental", y alertó de la existencia
de una tendencia a sustituirla por derivados lácteos
que contienen más azúcar y que a la larga
favorecen la aparición de la obesidad infantil, un
problema que afecta ya a entre el 15 y el 25 por
ciento de niños y adolescentes.
Según
el Libro Blanco de Tellería, el consumo recomendado
de leche, que tendrá que ser "siempre
entera" en el caso de los niños salvo que
exista alguna enfermedad que lo impida, debe ser de
500 mililitros al día, o de 35 mililitros si se
incorpora un yogur a la dieta.
Las
encuestas realizadas para la realización del Libro
Blanco han permitido concluir también que existe
una excesiva ingesta de carne (el 33 por ciento
comen demasiada) y embutidos (70 por ciento de
consumo excesivo), mientras que en uno de cada cinco
escolares el pescado tiene escasa presencia en la
dieta.
De
hecho, sólo el consumo de arroz, pasta y legumbres
se sitúa dentro de la normalidad, ya que el 77 por
ciento de los alumnos ingieren menos pan del
recomendado y siete de cada diez 'se pasan' comiendo
bollería industrial, un tipo de alimento que tiene
"escaso valor nutricional" al ser rico en
grasas saturadas de mala calidad y presentar un alto
contenido en azúcares.
POCAS
FRUTAS Y VERDURAS
Por otro
lado, alrededor del 80 por ciento de los niños y
adolescentes consumen pocas verduras cocidas,
ensaladas y frutas, si bien en este punto la doctora
Tellería advierte de que "el vegetalismo debe
estar excluido a esta edad" y de que un exceso
de fibra "acarrea un volumen alimenticio
desproporcionado en relación con las vísceras del
niño", además de conllevar el peligro de
anemia por falta de hierro y vitamina B12 y desórdenes
del crecimiento. Por último, el 86 por ciento come
demasiadas chucherías y el 87 por ciento bebe
refrescos de forma excesiva.
Ante
este panorama, la doctora Tellería recomienda en su
Libro Blanco a los centros escolares hacer encuestas
que les permitan conocer los hábitos alimentarios
de sus alumnos; organizar charlas para los padres y
los propios escolares; hacer supervisar por
especialistas los menús del comedor; hacer
propuestas de desayunos para que se respete esta
comida; eliminar "todo tipo de chucherías y
bollería industrial" de los refrigerios para
los alumnos e incluir la nutrición "como una
materia más en el plan de estudios".
NO
SALTARSE COMIDAS
A juicio
de la especialista, frutas, verduras y legumbres
tienen que estar presentes en una alimentación
sana, al igual que el pescado y los huevos y, en
menor medida, la carne. Además, Tellería advirtió
que "no hay que saltarse ninguna comida",
ya que el 25 por ciento del total de las calorías
diarias las tiene que aportar el desayuno y, en
menor medida, una ingesta de alimentos más leve a
media mañana; mientras que a la comida corresponde
otro 30 por ciento; a la merienda un 15 por ciento y
a la cena otro 30 por ciento.
Según
Tellería, no existe ningún alimento "del todo
malo ni del todo bueno", aunque en los niños sí
es fundamental "la leche". Desde este
punto de vista, lamenta que haya una tendencia a
sustituirla por derivados lácteos, que suelen tener
mucho azúcar, y que a la larga constituyen un
factor que desencadenan obesidad, porque los menores
se convierten en adictos "a estos productos
hiperazucarados".
La
nutricionista destaca también la conveniencia de
comer pan y no productos de bollería, ya que estos
últimos aportan calorías y conducen a sobrepeso.
En lo que se refiere a la ingesta de carne, recomienda
diez gramos de carne por año de edad, de forma que
"si un niño tiene doce años, lo recomendable
serían 120 gramos de carne al día" (un filete
mediano). Así, indicó que la experiencia
recomienda que la carne esté presente "tres o
cuatro veces a la semana, otras dos o tres el
pescado, y otras dos o tres los huevos".
Por otra
parte, Esther Tellería achacó la peor nutrición
de niños y adolescentes a los cambios de costumbres
derivados de la plena incorporación de la mujer al
mundo laboral y la ausencia de ésta en el hogar
para elaborar las comidas, así como de un mayor
acceso a productos o alimentos con más calorías,
sin olvidar el aumento del sedentarismo.
"Antes íbamos andando a todos los sitios, corríamos,
jugábamos en la calle; ahora juegan enfrente de un
televisor, con una videoconsola; ha habido un cambio
de costumbres, pero se puede combinar el ritmo de
vida que llevamos con el comer sano, no es difícil",
añade.
Tellería
lamenta que haya niños obesos, ya que en edad
adulta van a tener problemas de salud por este
motivo. "Un niño obeso lo que ha hecho es
generar muchas células grasas, que en el adulto son
candidatas a llenarse de grasa. Entonces, cuando un
niño es obeso, lo normal es que sea obeso en la
edad adulta, a no ser que lleve unas pautas de
cuidado dietético", explica.
Por último,
el Libro Blanco presta también una especial atención
a la alimentación de los pequeños que hacen
deporte. A su juicio, hoy los escolares "o no
hacen deporte o hacen un deporte semiprofesional con
unos entrenamientos duros, con exigencias
altas", por lo que resulta esencial una
alimentación adecuada.