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Los jóvenes y niños españoles son los más obesos de Europa
Los niños españoles son los más obesos de Europa. Lo acaba de señalar la Comisión Europea en el momento en el hemos conocido un informe que asegura que una de cada diez adolescentes de la Comunidad de Madrid se provoca vómitos y que crece alarmantemente el numero de trastornos alimenticios entre los varones mas jóvenes.

En nuestro país, el 30 por ciento de los niños entre 7 y 11 años tienen sobrepeso. Estamos, según la Comisión Europea, entre los tres países con más obesidad infantil. La doctora Tellería ha realizado encuestas en el País Vasco para elaborar un Libro Blanco sobre la alimentación escolar. Las conclusiones no admiten discusión.

Siete de cada diez escolares comen demasiados embutidos, bollería y chocolates y también demasiada carne, mientras que el 57% no toma la cantidad de leche que debería. Y la percepción que los chavales tienen de su cuerpo tampoco es la adecuada. Un informe de la Comunidad de Madrid refleja que una de cada diez adolescentes se provoca el vómito, que la tercera parte de las jóvenes hace dieta, que crece el número de varones con trastornos alimenticios y que en los últimos tres años ha aumentado sin parar un nuevo fenómeno.

Otro dato para la reflexión: según un informe de la comunidad madrileña al que ha tenido acceso Antena 3, está demostrado que la obesidad infantil es mucho mayor en aquellas familias en las que trabajan fuera de casa el padre y la madre.

7 de cada 10 escolares consumen en exceso embutidos, bollería y chocolate

   Siete de cada diez escolares presenta un consumo excesivo de embutidos, bollería industrial y chocolate, mientras que el 57 por ciento presenta una ingesta de leche inferior a la recomendada, según se desprende de varias encuestas realizadas en colegios del País Vasco cuyos datos ha recopilado en un "Libro blanco sobre la alimentación escolar" la doctora Esther Tellería Ormaetxea.

   En este sentido, la especialista señaló hoy a Europa Press Televisión que en la edad escolar la leche resulta "fundamental", y alertó de la existencia de una tendencia a sustituirla por derivados lácteos que contienen más azúcar y que a la larga favorecen la aparición de la obesidad infantil, un problema que afecta ya a entre el 15 y el 25 por ciento de niños y adolescentes.

   Según el Libro Blanco de Tellería, el consumo recomendado de leche, que tendrá que ser "siempre entera" en el caso de los niños salvo que exista alguna enfermedad que lo impida, debe ser de 500 mililitros al día, o de 35 mililitros si se incorpora un yogur a la dieta.

   Las encuestas realizadas para la realización del Libro Blanco han permitido concluir también que existe una excesiva ingesta de carne (el 33 por ciento comen demasiada) y embutidos (70 por ciento de consumo excesivo), mientras que en uno de cada cinco escolares el pescado tiene escasa presencia en la dieta.

   De hecho, sólo el consumo de arroz, pasta y legumbres se sitúa dentro de la normalidad, ya que el 77 por ciento de los alumnos ingieren menos pan del recomendado y siete de cada diez 'se pasan' comiendo bollería industrial, un tipo de alimento que tiene "escaso valor nutricional" al ser rico en grasas saturadas de mala calidad y presentar un alto contenido en azúcares.

   POCAS FRUTAS Y VERDURAS

   Por otro lado, alrededor del 80 por ciento de los niños y adolescentes consumen pocas verduras cocidas, ensaladas y frutas, si bien en este punto la doctora Tellería advierte de que "el vegetalismo debe estar excluido a esta edad" y de que un exceso de fibra "acarrea un volumen alimenticio desproporcionado en relación con las vísceras del niño", además de conllevar el peligro de anemia por falta de hierro y vitamina B12 y desórdenes del crecimiento. Por último, el 86 por ciento come demasiadas chucherías y el 87 por ciento bebe refrescos de forma excesiva.

   Ante este panorama, la doctora Tellería recomienda en su Libro Blanco a los centros escolares hacer encuestas que les permitan conocer los hábitos alimentarios de sus alumnos; organizar charlas para los padres y los propios escolares; hacer supervisar por especialistas los menús del comedor; hacer propuestas de desayunos para que se respete esta comida; eliminar "todo tipo de chucherías y bollería industrial" de los refrigerios para los alumnos e incluir la nutrición "como una materia más en el plan de estudios".

   NO SALTARSE COMIDAS

   A juicio de la especialista, frutas, verduras y legumbres tienen que estar presentes en una alimentación sana, al igual que el pescado y los huevos y, en menor medida, la carne. Además, Tellería advirtió que "no hay que saltarse ninguna comida", ya que el 25 por ciento del total de las calorías diarias las tiene que aportar el desayuno y, en menor medida, una ingesta de alimentos más leve a media mañana; mientras que a la comida corresponde otro 30 por ciento; a la merienda un 15 por ciento y a la cena otro 30 por ciento.

   Según Tellería, no existe ningún alimento "del todo malo ni del todo bueno", aunque en los niños sí es fundamental "la leche". Desde este punto de vista, lamenta que haya una tendencia a sustituirla por derivados lácteos, que suelen tener mucho azúcar, y que a la larga constituyen un factor que desencadenan obesidad, porque los menores se convierten en adictos "a estos productos hiperazucarados".

   La nutricionista destaca también la conveniencia de comer pan y no productos de bollería, ya que estos últimos aportan calorías y conducen a sobrepeso. En lo que se refiere a la ingesta de carne,  recomienda diez gramos de carne por año de edad, de forma que "si un niño tiene doce años, lo recomendable serían 120 gramos de carne al día" (un filete mediano). Así, indicó que la experiencia recomienda que la carne esté presente "tres o cuatro veces a la semana, otras dos o tres el pescado, y otras dos o tres los huevos".

   Por otra parte, Esther Tellería achacó la peor nutrición de niños y adolescentes a los cambios de costumbres derivados de la plena incorporación de la mujer al mundo laboral y la ausencia de ésta en el hogar para elaborar las comidas, así como de un mayor acceso a productos o alimentos con más calorías, sin olvidar el aumento del sedentarismo.

   "Antes íbamos andando a todos los sitios, corríamos, jugábamos en la calle; ahora juegan enfrente de un televisor, con una videoconsola; ha habido un cambio de costumbres, pero se puede combinar el ritmo de vida que llevamos con el comer sano, no es difícil", añade.

   Tellería lamenta que haya niños obesos, ya que en edad adulta van a tener problemas de salud por este motivo. "Un niño obeso lo que ha hecho es generar muchas células grasas, que en el adulto son candidatas a llenarse de grasa. Entonces, cuando un niño es obeso, lo normal es que sea obeso en la edad adulta, a no ser que lleve unas pautas de cuidado dietético", explica.

   Por último, el Libro Blanco presta también una especial atención a la alimentación de los pequeños que hacen deporte. A su juicio, hoy los escolares "o no hacen deporte o hacen un deporte semiprofesional con unos entrenamientos duros, con exigencias altas", por lo que resulta esencial una alimentación adecuada.

 

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